Chillanes, presente y futuro

Chillanes presente y futuro
Por: Ing. Seg. Miguel Ángel Yumbillo Ortiz. Msc.

“Granero del Ecuador” es el epígrafe que describe de forma diáfana al paraíso de Bolívar, cobijado por un cielo adornado con hermosas marquesinas de nubes traídas por vientos del cruce de cordillera, esa es nuestra amada patria chica, Chillanes, sus habitantes descendientes de Chimbus, Puruháes y Mitimaes traídos por los incas desde tierras araucanas, esta amalgama de culturas ha forjado hombres y mujeres con espíritu indomable que han conquistado esta tierra que maná leche y miel.

La dilatada trayectoria desde su cantonización lleva más de medio siglo (55 años), escribiendo páginas repletas de historia, tradición y cultura. Como es consabido que no hay pueblo o nación que carezca de pasado, Chillanes no es la excepción de mantener memorias recogidas de forma oral, entre las que se narran la exuberancia de producción de maíz, frejol, habas, chochos, lenteja, arveja, caña de azúcar, café, cacao, oritos, naranjas, mandarinas, limones, plátano, algodón, y otros productos de menor escala, estas características llevaron que a mediados del siglo XX sea denominado “El Granero del Ecuador”, título que ostenta hasta la actualidad, sin embargo esto no ha sido suficiente para que instituciones como el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) brinden el apoyo necesario al sector agrícola, que abarca en esta actividad a casi toda la población cantonal.

El potencial de esta fértil tierra no ha sido explotado de forma adecuada, recientes cultivos de mora, tomate de árbol, aguacates, pimiento, tomate riñón, naranjillas, uvillas y otros productos experimentados por pobladores migrantes de la hermana Provincia de Tungurahua y otros lares, han dado resultados halagadores, pero sin mercado de consumo. Estas fructíferas incursiones labriegas, abren la oportunidad de impulsar a pequeños emprendimientos locales, para generar proyectos apadrinados desde el MAG que puedan ser rentables, es urgente la necesidad de implantar un laboratorio de suelos y semillas, que permita establecer alternativas de producción, dinamizado con valor agregado a estos productos, sin descartar buscar inversión extranjera para crear oportunidades de dar inicio a la industrialización que ha sido muy esquiva en nuestro medio, aprovechando la materia prima que se genera en volúmenes con potencial de exportación.

Por otro lado la cultura y tradiciones de nuestros pobladores autóctonos es rica en folklor, cultura, religiosidad y gastronomía, que se ha convertido en el imán que atrae a sus hijos que regresan a sus raíces desde el lugar que se encuentre, quién no recuerda anécdotas vividas en las fiestas de Santa Rita que es la patrona espiritual de nuestra tierra, la Virgen de la Merced, San Vicente, o aquellas fiestas en los recintos que hacen un alto por unos días en sus labores cotidianas para rememorar sus tradiciones arraigadas en lo más profundo de quienes se resisten a olvidar su pasado cercano, en dónde las corridas de toros, cintas, ollas encantadas, palo encebado, gallo compadre, curiquingues eran animadas por la tradicional banda “García Moreno” del barrio San Juan Pamba, en esta reminiscencia no se puede dejar de nombrar a la fiesta mayor “el carnaval” en donde se compartía la conserva de sambo, panes hechos en horno caseros, fritada, chigüiles, tamales envueltos en hoja de pusse, y las visitas de las “galladas” a las casas, acompañadas de guitarras, rondador y tambor en dónde los jóvenes enamoradizos se inspiraban en versos llenos de pasión, para dedicar a las chicas casamenteras.

La arrolladora globalización nos ha traído nuevas costumbres de música, vestimenta, gastronomía que nuestros jóvenes han acogido con júbilo y han adoptado como propias tales prácticas, dejando a un lado nuestra identidad, consonancia que debe ser recuperada de manera inmediata, corresponde esta tarea al Gobierno Autónomo Descentralizado de Chillanes (GADCH), escogitando dentro su nutrida nómina a través de una sección dentro de su orgánico funcional establezca: ferias, exposiciones, talleres u otras actividades para exponer nuestra identidad cultural, gastronómica y religiosa.

La estereotipada denominación de que Chillanes es uno de los cantones más pobres del país, sume en la resignación a sus pobladores, sumado el ineficiente sistema administrativo político que mantiene un obeso aparataje burocrático, que se empeña en atender obras coyunturales populistas, subsanadas de manera mediática, que a la postre terminan afectando el escuálido presupuesto gubernamental recibido. En este contexto es necesario que la población electora sea propositiva, además exija soluciones estructurales, al ser un cantón eminentemente agrícola y aprovechando su ubicación geográfica estratégica, bien podría patrocinar un mercado regional de granos y productos industrializados.

Chillanes se ha detenido en el tiempo, es imprescindible que se desarrollen proyectos de vanguardia para anclarnos al siglo XXI, uno de los caminos sería potenciar la exportación que ya ha colocado en mercados internacionales: frejol, maíz, lenteja, chochos en pequeña escala, es necesaria la industrialización para poner valor agregado a los productos, debe ser prioridad para las asociaciones de agricultores impulsar esta actividad. La hospitalidad de su gente favorece la explotación del turismo comunitario que ofrece varias alternativas de actividades: gastronómicas, senderismo, paseos ecológicos, cascadas, vistas a las chacras, elaboración de aguardiente y panela, avistamiento de flora y fauna, parapentismo, kayak, lugares arqueológicos, etc, sin mayor esfuerzo en escasos 20 minutos de recorrido en vehículo, se puede disfrutar paisajes andinos y llegar al subtrópico para deleitarse con flora y fauna endémica, que cautiva hasta al más exigente aventurero…







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